lunes, 16 de febrero de 2009

once y seis.

Era de esperar.

Todo comenzó en un tren con rumbo al sur.Eran alrededor de las seis con once minutos, de un doce de enero.
El sentado en un rincón, junto a su familia. Ella dos asientos mas adelante con su melena negra al igual que sus ojos que brillaban con el reflejo de las luces al pasar. Se miraban en cada curva, la inocencia cubría su alrededor.Nunca se imagino que conocería unos ojos negros tan bellos como los que estaban a algunos pasos, los contemplo para no olvidarlos jamás.Por su cabeza pasó la idea de que en el próximo túnel correría a besarla, así se sellaría el compromiso que iniciaron con sus miradas.
El próximo túnel nunca llegó, tuvo que abandonar aquel tren junto con aquella mirada que se iba en una ventana. Luego de unos años volvió al sitio del fin, recorrió todas las calles mirando los ojos de cada mujer que pasaba a su lado, tratando de encontrar aquellos ojos negros que nunca logró olvidar.

1 comentario:

  1. para eso estan los, amigos no...
    para que no esten tristes
    para que no esten tristes


    necesito tu pendrive chiquitito
    que el mio es muy grande joé jjj

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